¿Alguna vez te has quedado en blanco cuando alguien te pregunta en un evento: “¿Y tú, a qué te dedicas?”?
Para muchos profesionales, especialmente en la era del Tecnomarketing, esta pregunta es el inicio de un pequeño cortocircuito mental. Haces tantas cosas —gestionas redes, produces video, entiendes de estrategia, quizá sabes de ingeniería o leyes— que intentar resumirlo todo termina pareciendo un “revuelto de vainas” que no convence a nadie.
En el último episodio de nuestro podcast, Camilo Guerrero y Óscar Avendaño exploraron precisamente este dilema de la identidad. Acompañados por Luis Patiño, nuestro productor, desglosaron cómo pasar de la confusión total a una propuesta única de valor (UVP) que abra puertas y cierre negocios.
Aquí te presentamos la hoja de ruta definitiva para que nunca vuelvas a dudar de quién eres (profesionalmente hablando).
1. El Malestar del "Hago de Todo": Por qué la falta de claridad te está costando dinero
El problema no es que seas polifacético. El problema es la falta de foco al comunicar. Camilo lo ilustraba perfectamente con el ejemplo de un abogado: si sabes de derecho empresarial, catastral y civil, y tratas de venderlo todo a la vez, el cliente percibe a un “detodero” en lugar de a un especialista.
En entornos de alta competencia como LinkedIn, la falta de una identidad única te hace invisible. Si no puedes sustentar tu propuesta de valor en una frase clara al inicio de tu perfil, el algoritmo —y lo que es peor, el ojo humano— te descartará en segundos.
2. Herramienta #1: El Cuestionario de Introspección (Mirando hacia adentro)
Antes de usar cualquier IA o escribir un post, debes hacer un ejercicio de honestidad. Óscar propone un cuestionario que va más allá de lo laboral:
- Propósito y Motivación: ¿Cuál fue ese “momento click” donde dijiste “esto me encanta”?
- El Proyecto Wow: Recuerda ese trabajo que, aunque no te dio millones, te hizo sentir imparable. ¿Qué características tenía?
- Diferenciador Único: No lo que tú crees que eres, sino lo que tus clientes dicen de ti. Óscar recomienda preguntar a tres clientes antiguos: “¿Por qué me contrataste y qué me hace diferente?”.
- El Factor Humano: Tus pasiones (la fotografía de calle, la ingeniería, los viajes) no son ruido; son lo que te humaniza en un mundo automatizado.
Tip de experto: No escribas las respuestas. Graba notas de voz y trascríbelas. La naturalidad de tu voz revela mucho más que un texto editado.
3. Superando el Síndrome del Impostor y el Miedo a Vender
Uno de los grandes hallazgos del episodio fue que la falta de claridad suele esconder un miedo profundo al rechazo.
Muchos profesionales se frenan al momento de concretar una cita comercial porque temen que el prospecto piense: “Solo me quiere vender”. Aquí es donde la identidad juega un papel crucial. Si tienes claro que tu trabajo soluciona un dolor real (como la falta de organización o la baja visibilidad), dejas de “vender” y empiezas a “ayudar”.
Como decía Luis en la charla: a veces necesitamos que alguien externo (o una herramienta bien configurada) nos diga que somos capaces de liderar equipos para que finalmente nos lo creamos.
4. Herramienta #2: Pitch Creator (IA al servicio de tu marca)
Una vez que tienes la información de tu introspección, el siguiente paso es destilarla. En el podcast, vimos cómo un GPT entrenado puede transformar seis páginas de respuestas en tres modelos de discurso poderosos:
A. El Elevator Pitch Tradicional
Ideal para presentaciones rápidas. Se enfoca en quién eres, qué haces y qué has logrado (tus hitos medibles).
B. El Comercial de 30 Segundos
Este modelo es más agresivo y efectivo. No empieza contigo, sino con el dolor del cliente.
- Ejemplo: “Muchas marcas tienen grandes ideas pero no logran convertirlas en contenido que conecte… ahí es donde entro yo”.
C. El Modelo Avanzado: Name-Same-Fame-Pain-Aim-Game
Este formato estructurado permite:
5. Herramienta #3: Metodología SPIN Selling (Deja de hablar y empieza a preguntar)
Si ya lograste la cita gracias a tu pitch, no la dañes hablando solo de ti. El éxito de las ventas consultivas, según Óscar, reside en el modelo SPIN:
- Situación: Preguntas para entender el contexto actual del cliente.
- Problema: Preguntas para que el cliente verbalice sus fricciones (retrasos, desorden, falta de resultados).
- Implicación: Aquí “echamos sal en la herida”. ¿Cuánto le cuesta al cliente no solucionar ese problema? ¿Cómo afecta al equipo?
- Necesidad de Solución: Preguntas que llevan al cliente a desear la solución. “¿Cómo cambiaría su vida si este proceso fluyera sin errores?”.
El objetivo es que el cliente mismo llegue a la conclusión de que te necesita, sin que tú hayas tenido que presionar.
6. La IA y el Factor Humano: La combinación ganadora
En Tecnomarketing tenemos una premisa clara: las herramientas (como ChatGPT, Gemini o Claude) potencian las capacidades, pero el factor humano hace la diferencia.
La IA puede redactarte un PowerPoint o pulir tu perfil de LinkedIn, pero no puede sentir la pasión que le pones a un proyecto de producción audiovisual o la empatía que muestras en una reunión difícil. Usa la tecnología para organizar el caos de tu identidad, pero asegúrate de que el mensaje final suene a ti, no a un robot de call center.
De la confusión a la conversión
Responder a “¿A qué te dedicas?” no debería ser una tortura. Es la oportunidad perfecta para demostrar que tienes el control de tu narrativa profesional.


