“Crecí de una forma vertiginosa por el afán de ser reconocido… En 2003 compro la compañía, y el 31 de diciembre de 2008 me llega la notificación para cerrarla.”
Así comienza la impactante historia de Ricardo Andrés Ortiz, mejor conocido como “Richi”, en este nuevo episodio de Tecnomarketing. Camilo Guerrero y Óscar Avendaño se sientan con un hombre que se define a sí mismo como el “Benjamin Button colombiano”, no solo porque se quitó el bigote y rejuveneció 10 años, sino porque su vida ha sido un constante renacer en reversa: aprendiendo primero lo difícil para luego disfrutar lo bueno.
El TDAH como Superpoder (Antes de que estuviera de moda)
La historia de emprendimiento de Richi no comenzó en una oficina de Silicon Valley, sino en un jardín infantil en 1979. A los 4 años fue expulsado por “insoportable”. El diagnóstico: TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad). En una época donde la solución estándar era medicar al niño para “apagarlo”, su madre tomó una decisión radical: No medicarlo.
En su lugar, le dio herramientas para dibujar. Ahí, Richi descubrió que su cerebro no estaba roto; simplemente funcionaba diferente. Una hoja en blanco no era un bloqueo, sino un mundo de oportunidades. Esa creatividad desbordada sería la base de su éxito futuro.
El “MBA” más Duro: El Ejército a los 14 Años
Por rebeldía, Richi terminó prestando servicio militar siendo casi un niño. Medía 1.50 m, pesaba 40 kilos y el uniforme le quedaba tan grande que parecía un “soldado tailandés”. Estuvo a punto de ser expulsado por “mala presentación”, pero su ingenio lo salvó de nuevo:
Había un puesto vacante en comunicaciones que nadie había podido descifrar en 6 meses.
Richi tomó el manual y descifró los códigos en 8 días.
Este logro le dio un pase de salida libre, que utilizó para convertirse en el “Primer Rappi de Colombia” (en los 90). Compraba cigarrillos, licor y comida en el supermercado externo y se lo revendía a los tenientes y compañeros dentro de la base. Ahí aprendió que la vida es 100% perspectiva: mientras su mejor amigo recuerda el ejército como lo peor de su vida, Richi lo recuerda como su primera escuela de negocios.
El Ascenso y la Caída: La Lección del Millón de Dólares
Saltamos al 2007. Richi había construido una empresa de tecnología aplicada a la serigrafía valorada en un millón de dólares. Pero el éxito rápido trae consigo un enemigo silencioso: El Ego.
“Crecí vertiginosamente por el afán de ser reconocido, de ser el pionero… y no vi las señales”.
La crisis financiera global de 2008, sumada al cierre de créditos bancarios, lo golpeó de frente. Pasó de la cima al cierre total en cuestión de meses. Sin embargo, la historia de Richi no es sobre la quiebra, sino sobre la capacidad de “aprender a desear”. En la universidad, al ver un mundo de abundancia que no conocía en su barrio, entendió que no tenía que conformarse.
Hoy, Richi nos enseña tres lecciones vitales:
La vida es como tú la veas: Tú decides si eres víctima o protagonista.
La creatividad es supervivencia: Ya sea para descifrar un código militar o para salvar tu empresa.
El amor es soltar: Como su madre, que lo dejó ir a la guerra para que encontrara su camino.
Ante una historia de tanta reinvención, vale la pena preguntarse:
¿Estás viendo tus crisis actuales como el final del camino, o como el entrenamiento necesario para tu próxima versión de un millón de dólares?


