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Carlos Mejía: 40 años de Perrenque y Resiliencia

La historia de Carlos Mejía nos recuerda que, en el mundo de los negocios, solemos celebrar las gráficas que siempre suben y las historias de éxito lineal. Sin embargo, la verdadera maestría empresarial no se demuestra cuando el viento está a favor, sino cuando la estantería se cae y te quedas con “capital negativo”.

Recientemente, tuvimos la oportunidad de conversar con Carlos Mejía, una figura legendaria en los medios de comunicación en Colombia. Su historia no es solo la de un hombre que construyó imperios, sino la de alguien que aprendió que, en este juego, hay que ser tan bueno para ganar plata como para saber perderla y levantarse de nuevo.

El salto al vacío: De la comodidad a la incertidumbre

Corre el año 1985. Carlos Mejía tiene uno de esos puestos que cualquiera envidiaría: es vicepresidente comercial en Caracol Radio. Su sueldo, ajustado a hoy, rondaría los 40 millones de pesos mensuales. Estabilidad, prestigio y futuro asegurado. Pero algo en su “vena” de independiente lo mortificó.

Sin una red de seguridad, decidió renunciar. Sus amigos y colegas lo llamaron loco. ¿Cómo se le ocurre a alguien enfrentarse a los gigantes de la radio desde la independencia?

“Yo tenía un puesto muy importante, pero decidí irme. Me decían mucho que estaba loco, pero es algo que uno lleva en la vena: la necesidad de ser independiente”.

Sus primeros meses fueron un choque brutal con la realidad. Su idea inicial de armar una red de emisoras fracasó en solo 30 días. Pero ahí apareció la primera gran lección: la flexibilidad. En lugar de rendirse, cambió el modelo y Carlos Mejía empezó a comercializar televisión, logrando éxitos con el Noticiero Nacional y marcas icónicas como Coestrellas.

El era del León: Cuando el rating lo era todo

Durante los años 90, Carlos Mejía estuvo en la cima. Manejaba la comercialización del Canal A en una época donde la televisión facturaba 20 veces más que la radio. Eran los años del icónico León que corría hacia la pantalla.

Pero el negocio de los medios tiene una crueldad intrínseca: es el más volátil del mundo. Si una novela marcaba 30 puntos de rating el primer día, eras millonario; si marcaba 8, estabas quebrado. Carlos vivió esa adrenalina hasta que llegó el huracán de 1999.

El costo humano de la crisis

La privatización de la televisión y la crisis económica del 99 crearon la tormenta perfecta. Las pérdidas eran de magnitudes que hoy parecen irreales: 200 millones de pesos diarios.

En menos de un año, el grupo de Carlos Mejía pasó de tener 1,000 empleados a solo 250. Para un empresario que construye sus equipos basados en la amistad y la lealtad, este fue el momento más oscuro.

“Es demasiado doloroso sacar a los amigos, sacar a la gente que trabajó con uno desde cero. Uno va asumiendo el golpe y se recupera, pero ese impacto humano es lo que más te marca”.

A los 48 años, Carlos Mejía se encontró con una deuda gigantesca, sin ahorros y sin posibilidad de ser empleado. Fue ahí donde el “perrenque” —esa mezcla de terquedad y valentía tan colombiana— entró en juego.

La reinvención: Zapatero a tus zapatos

La recuperación no vino de intentar repetir la fórmula de la televisión, sino de diversificar con inteligencia. Así nacieron y crecieron Efectimedios (publicidad exterior) e Inmov (marketing experiencial), empresas que hoy lideran sus respectivos sectores bajo la visión de Mejía.

La lección de esta etapa fue la humildad estratégica: “Ahora trato de limitar los errores. Ya soy consciente de que no me debo meter en negocios que no conozco”. Carlos entendió que su fortaleza no estaba en la ejecución operativa (la cual admite que es un desastre), sino en la estrategia, el networking y la capacidad de conectar personas.

Sabiduría para la nueva generación: Networking y empatía

Hoy, con el grupo nuevamente en la cima y generando empleo para más de mil personas, Carlos Mejía reflexiona sobre lo que realmente importa en el marketing y los negocios:

  1. El valor del Networking: “De los odios no queda nada”. Mantener las puertas abiertas, incluso con aquellos con los que tuviste conflictos, es el activo más grande de un empresario.

  2. Conocer el negocio del cliente: El marketing no puede ser solo “anuncios bonitos”. Si trabajas para una constructora, debes entender cómo funciona el negocio de la construcción. La profundidad en la relación cliente-agencia es lo que evita los errores costosos.

  3. Gestión no controladora: Para triunfar en el cambio generacional, Carlos ha aprendido a dejar trabajar a los jóvenes, mantenerse informado y soltar el control excesivo.

La trayectoria de Carlos Mejía es un recordatorio de que ser empresario en Colombia es un destino de trabajo constante. No se trata de evitar la caída, porque la crisis llegará tarde o temprano. Se trata de tener la piel lo suficientemente dura para aguantar el golpe, la mente lo suficientemente clara para pivotar, y el corazón lo suficientemente íntegro para seguir valorando a las personas por encima de las cifras.

Como él mismo dice: “El destino de uno es trabajar, colaborar con la sociedad y generar empleo”. Y en ese proceso, si se pierde o se gana, lo importante es no perder nunca el perrenque.

Preguntas frecuentes sobre Carlos Mejía y su historia empresarial

¿Por qué Carlos Mejía dejó un cargo directivo en Caracol para independizarse?

Carlos Mejía renunció a la vicepresidencia comercial de Caracol a mediados de los años 80, cuando ganaba unos 320.000 pesos de la época. Él explica que un malestar interno lo llevó a decidir ese mismo día que, en vez de buscar otro empleo, se independizaría. Además, reconoce que el impulso de emprender es algo que se lleva en la vena. Vio una oportunidad en las emisoras independientes con mucha sintonía y se sintió con suficientes contactos para comercializarlas.

¿Cómo empezó su empresa de medios sin dinero ni estructura?

Su primera idea fue armar una red de emisoras independientes, pero fracasó en cuestión de un mes porque los dueños solo querían recibir un sueldo. Entonces cambió de estrategia y comenzó a vender el servicio emisora por emisora, ofreciendo pequeños pauta cada vez. A los cuatro o cinco meses consiguió la comercialización de Prego Televisión, el noticiero nacional que presentaba José Fernández Gómez. Ese negocio le dio más ingresos y permitió que las emisoras crecieran.

¿Qué causó la crisis que casi acaba con el grupo de Carlos Mejía?

La crisis combinó dos factores: la privatización de la televisión, aprobada en 1998, y la fuerte recesión económica de 1999 y 2000. Aunque el canal A tenía audiencia, no lograba vender publicidad, y las pérdidas de televisión eran enormes, de hasta 200 millones de pesos diarios. El capital se agotó en cinco meses. Según Mejía, el músculo económico del grupo estaba en la televisión, y no había cómo resistir esa pérdida.

¿Cuántos empleos se perdieron y cómo manejó ese golpe emocional?

El grupo pasó de más de 1.000 empleados a unos 250. Mejía describe como doloroso sacar a amigos y a personas que habían trabajado con él desde cero. Cuenta que casi todos se reubicaron, algunos montaron negocios, aunque quienes estaban en la base tuvieron más dificultad. Él no podía emplearse de nuevo, pues a los 47 o 48 años tenía deudas grandes y cientos de empleados con problemas por resolver.

¿Cómo se recuperó Carlos Mejía y por qué entró a Efectimedios?

Entró a Efectimedios para diversificar. Según su relato, el negocio de los medios es lo más volátil del mundo: una novela con 30 puntos de rating lo hacía millonario, y con ocho lo dejaba quebrado. Con tres hijos pequeños, compró una participación en la compañía de publicidad exterior, con una inversión acorde a su tamaño y afín a lo que conocía. Esa decisión fue vital para recuperarse. Hoy Efectimedios es líder en medios fuera de casa, como aeropuertos, centros comerciales, vallas y sistemas de transporte.

¿Cómo nació Inmov y qué lección deja su origen?

Inmov nació en Barranquilla, de la mano de su socio Jaime Torres, cuando el grupo se quedó sin trabajo tras la crisis. Empezaron a vender soluciones de marketing experiencial a clientes de la costa, y luego los clientes pidieron que se trasladaran allá. Mejía lo resume así: Inmov surgió con capital negativo, porque no solo no tenían dinero, sino que debían más de lo que había. La lección es que se puede reconstruir un negocio desde cero si se parte de clientes reales.

¿Qué consejos da Carlos Mejía para crear y sostener una empresa?

Mejía recomienda empezar con poco dinero y mucho esfuerzo del dueño, que al principio debe vender, administrar, facturar y cobrar. Insiste en que el centro del negocio es sobrevivir durante los primeros años y que solo hay empresa cuando se logra sobrevivir. También aconseja no meterse en negocios que no se conocen ni asociarse sin tener el control. Y recuerda que el networking es un activo fundamental, por lo que conviene no vivir lleno de odios.

¿Qué le recomienda a las agencias y a los equipos de marketing?

Mejía dice que a la publicidad le ha faltado conocer a fondo los negocios de sus clientes. Pone el ejemplo de un emprendimiento que factura 1.000 millones y recibe un plan de 2.000: no basta con poner avisos y generar leads, porque después viene la gestión del lead. Recomienda relaciones más profundas entre clientes y agencias para tener curvas de aprendizaje más largas y cometer menos errores. Además, advierte que hoy las oportunidades en medios están cerradísimas por Google, Facebook, TikTok y la inteligencia artificial.

¿Cómo vive Carlos Mejía el cambio generacional y por qué no se retira del todo?

Mejía delega con facilidad porque nunca ha ejercido una gerencia controladora. Se reconoce como un mal ejecutor, pero bueno en estrategia y en construir contactos, y dedica mucho tiempo a estudiar y leer. Pasó de ser el más joven en todos lados a ser el más viejo. Aunque dice estar retirado y actuar como una especie de consultor, descarta vender las empresas para vivir bien: considera que el destino es trabajar y que hay un compromiso con la gente que genera empleo.